Nuestro Despacho

Beatriz Gargori Rubert en su despacho de Castellón

Nuestro despacho ofrece asesoramiento jurídico personalizado a personas y familias que necesitan tomar decisiones importantes ante una separación, una ruptura de pareja o cualquier conflicto relacionado con sus relaciones familiares y patrimoniales.

Al frente del despacho se encuentra Beatriz Gargori Rubert, abogada colegiada ejerciente desde 1998 y con una amplia trayectoria profesional. A lo largo de estos años hemos intervenido en numerosos asuntos en los que resulta fundamental combinar el conocimiento jurídico con una valoración individual de las circunstancias personales, familiares y económicas de cada cliente.

Consideramos que dos situaciones aparentemente similares pueden necesitar soluciones completamente diferentes. Por ello, nuestro trabajo comienza escuchando al cliente, revisando la documentación disponible y explicando con claridad las alternativas antes de adoptar decisiones que puedan tener consecuencias durante muchos años.

Nuestra forma de trabajar se basa en el trato directo, la preparación de cada asunto y una comunicación clara sobre las posibilidades, los riesgos y los siguientes pasos del procedimiento.

Una trayectoria construida con experiencia

La experiencia profesional permite anticipar problemas que, en muchas ocasiones, no resultan evidentes al comienzo de una ruptura. Una decisión aparentemente sencilla sobre una vivienda, una pensión, el cuidado de los hijos o el reparto de determinados bienes puede generar posteriormente consecuencias jurídicas y económicas importantes.

Por este motivo no entendemos el asesoramiento como la simple presentación de documentos. Antes de iniciar cualquier actuación analizamos el contexto completo del asunto y tratamos de identificar qué cuestiones deben resolverse inmediatamente y cuáles requieren una planificación a medio o largo plazo.

Cuando existen hijos, la prioridad debe ser establecer una organización que proteja adecuadamente sus necesidades. Cuando existe patrimonio, es necesario valorar también las consecuencias económicas de cada acuerdo. Y cuando las posiciones de las partes están enfrentadas, resulta esencial determinar qué puede negociarse y qué cuestiones deberán defenderse mediante un procedimiento judicial.

Cómo trabajamos

La primera fase consiste en conocer qué está ocurriendo y qué quiere conseguir el cliente. No siempre quien acude al despacho tiene tomada una decisión definitiva. En ocasiones necesita saber qué ocurriría con sus hijos, su vivienda o su situación económica antes de decidir si inicia un procedimiento.

Una vez conocidas las circunstancias, analizamos la documentación disponible y explicamos las alternativas existentes. Nuestro objetivo es que el cliente comprenda qué implica cada opción antes de tomar una decisión.

Cuando existe posibilidad de alcanzar un acuerdo, tratamos de evitar conflictos innecesarios. Cuando el acuerdo no es viable o no protege adecuadamente los intereses del cliente, preparamos la estrategia necesaria para defender su posición.

También damos importancia a que los acuerdos estén correctamente redactados. Una solución aparentemente rápida puede convertirse en un problema futuro si determinadas obligaciones quedan expresadas de forma ambigua o si no se han previsto situaciones que razonablemente podían aparecer.

Cuando es posible alcanzar acuerdos

En muchas rupturas ambas partes comparten la voluntad de finalizar su relación y son capaces de negociar las principales consecuencias. En estas situaciones podemos encargarnos de la tramitación de procedimientos de mutuo acuerdo, buscando una solución clara y jurídicamente segura.

Una de las piezas fundamentales de estos procedimientos es la redacción del convenio regulador. En este documento pueden establecerse las medidas relativas a hijos, vivienda, obligaciones económicas y demás consecuencias de la ruptura.

Alcanzar un acuerdo no significa aceptar cualquier propuesta con el único objetivo de terminar rápidamente. Es importante comprender qué obligaciones se están asumiendo y comprobar que las cláusulas puedan funcionar también cuando cambie la situación cotidiana de la familia.

Cuando las posiciones están enfrentadas

No todas las separaciones pueden resolverse mediante negociación. Existen situaciones en las que las partes mantienen posiciones incompatibles sobre los hijos, la vivienda, las pensiones o las consecuencias económicas de la ruptura.

Cuando no existe posibilidad de acuerdo puede resultar necesario acudir a un procedimiento contencioso. En estos casos nuestro trabajo se centra en analizar qué medidas deben solicitarse, qué documentación es necesaria y qué pruebas pueden resultar relevantes para defender adecuadamente los intereses del cliente.

La existencia de un procedimiento judicial no impide que posteriormente puedan alcanzarse acuerdos sobre determinadas cuestiones. Por ello mantenemos una estrategia orientada a resolver el conflicto de la forma más adecuada en cada momento, negociando cuando resulte conveniente y defendiendo judicialmente la posición del cliente cuando sea necesario.

Las decisiones que afectan a los hijos

Cuando existen hijos comunes, gran parte del procedimiento puede centrarse en establecer cómo se organizará su vida después de la ruptura.

Podemos asesorar sobre la organización de la guarda y custodia, analizando las circunstancias de los menores, horarios, domicilios, disponibilidad de los progenitores y demás factores que puedan resultar relevantes.

También pueden aparecer desacuerdos relacionados con el ejercicio de la patria potestad, especialmente cuando deben adoptarse decisiones importantes sobre educación, salud, residencia u otras cuestiones relacionadas con los hijos.

Cuando los menores conviven principalmente con uno de los progenitores puede resultar necesario definir las visitas, comunicaciones y periodos de estancia con el otro, incluyendo vacaciones, fines de semana, entregas y demás circunstancias necesarias.

La contribución económica de los progenitores es otra cuestión fundamental. Podemos estudiar la determinación, revisión o reclamación de una pensión de alimentos, teniendo en cuenta las necesidades de los hijos y la situación económica familiar.

Las consecuencias económicas de una ruptura

Además de las cuestiones relacionadas con los hijos, una separación puede afectar significativamente a la situación económica de ambos cónyuges.

Dependiendo de las circunstancias del matrimonio puede ser necesario analizar la posible existencia de una pensión compensatoria, tanto desde la posición de quien considera que tiene derecho a solicitarla como desde la de quien recibe una reclamación.

También puede existir patrimonio que deba organizarse o repartir. Viviendas, préstamos, cuentas bancarias, vehículos, inversiones o negocios requieren comprobar su naturaleza jurídica y las obligaciones asociadas antes de aceptar una adjudicación.

Cuando corresponde distribuir patrimonio matrimonial podemos intervenir en la liquidación del régimen económico y reparto de bienes, tanto si existe acuerdo como si deben resolverse judicialmente discrepancias sobre inventario, valoración o adjudicación.

Nuestro objetivo es que el cliente pueda comprender no solo el resultado jurídico inmediato, sino también las consecuencias económicas de las decisiones que se adopten.

Cuando las circunstancias cambian

Una resolución judicial o un acuerdo familiar no siempre permanece adecuado indefinidamente. Los hijos crecen, los horarios cambian, pueden variar los ingresos o producirse traslados de residencia y nuevas necesidades familiares.

Cuando las circunstancias han cambiado de manera relevante o una de las partes no está respetando las obligaciones establecidas, puede resultar necesario estudiar la modificación o cumplimiento de las medidas.

Es importante diferenciar ambas situaciones. Si una medida ha dejado de adaptarse a la realidad familiar puede ser necesario modificarla. Si la medida sigue siendo adecuada pero una de las partes simplemente no la cumple, habrá que estudiar los mecanismos para exigir su cumplimiento.

También atendemos otras formas de convivencia

No todas las familias están formadas por personas casadas. Los progenitores no casados pueden necesitar igualmente regular custodia, alimentos, estancias y otras cuestiones relacionadas con sus hijos.

También asesoramos sobre constitución, efectos y ruptura de parejas de hecho, incluyendo problemas relacionados con hijos, vivienda o bienes adquiridos conjuntamente.

La ausencia de matrimonio no significa ausencia de consecuencias jurídicas. Por este motivo resulta importante comprobar qué derechos, obligaciones y titularidades existen antes de adoptar decisiones sobre patrimonio o relaciones familiares.

Información clara antes de tomar decisiones

Una de las cuestiones que más preocupa cuando alguien contacta con un despacho es no saber qué va a ocurrir a continuación.

Por ello tratamos de explicar desde el inicio qué procedimiento puede corresponder, qué documentación será necesaria, qué cuestiones pueden negociarse y cuáles son los posibles escenarios.

No consideramos adecuado prometer resultados que dependen de decisiones judiciales, de la actuación de la otra parte o de circunstancias que todavía no se conocen. Nuestro compromiso consiste en estudiar el asunto, explicar de manera comprensible las alternativas y preparar cada actuación con el cuidado que requiere.

También informamos previamente sobre los honorarios y el alcance del encargo para que el cliente sepa qué servicios están incluidos antes de iniciar el procedimiento.

Un trato personal y directo

Los asuntos familiares afectan a cuestiones especialmente personales: relaciones con los hijos, vivienda, patrimonio y estabilidad económica. Por ello consideramos importante que exista una comunicación directa y que el cliente pueda comprender en todo momento qué está ocurriendo en su expediente.

Nuestro papel profesional consiste en aportar criterio jurídico y ayudar a tomar decisiones informadas. En ocasiones la mejor estrategia será alcanzar un acuerdo; en otras, será necesario defender una determinada posición ante los tribunales.

En ambos casos trabajamos partiendo de las circunstancias concretas del cliente y evitando aplicar soluciones genéricas a problemas que requieren un análisis individual.

Cómo comenzar

Si necesita asesoramiento, puede contactar con nuestro despacho y explicarnos brevemente su situación.

Revisaremos las cuestiones principales de su caso y le indicaremos qué información o documentación puede ser necesaria para realizar una valoración adecuada.

Puede ponerse en contacto por teléfono o mediante nuestro formulario online. Antes de comenzar cualquier actuación le explicaremos los siguientes pasos y el presupuesto correspondiente.

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